Hablar del aceite de oliva, es hablar del origen de los pueblos de las lenguas y las culturas que florecieron y se expandieron por toda la cuenca del Mare Nostrum desde Damasco, Beirut y Jerusalén a Creta y Roma, Cataluña y los olivares de Jaén:
Helenos y fenicios, cartagineses y romanos cuidaban de las viñas y los olivos labrando la tierra con el arado romano, llevando en sus veloces naves empujadas por el viento, el vino y el oro verde a lo largo y lo ancho del Mediterraneo.
El aceite de oliva virgen extra, perfume y esencia de la dieta Mediterránea, fue el placer de los dioses greco romanos. Es la energía que mantiene el cuerpo en forma y el corazón fuerte y limpio. Es a nuestra cultura gastronómica, su elixir de la juventud y alma poética.

NACÍ Y VI LA LUZ DEL MEDITERRÁNEO
Salí desnudo de los surcos de la tierra
Comí pan con pan, sal y aceite de oliva.
Sémola y sopa de ajos a luz de un candil.
Crecí en una casita de piedra, cal y arena,
Nací y vi la luz del Mediterráneo.
CANTO DE AMOR Y FIDELIDAD
Y antes del hombre,
el olivo fue el origen
y la fuente de la vida.
Y soy el hijo del olivo.
el fruto de un árbol
productivo y milenario.
Vale oh, os invita a sentir el sabor y el beso de la brisa del mar,
Al sentir el afrutado perfume del aceite de oliva virgen extra